Written by Marcos Martínez    Monday, 09 March 2009 00:00    PDF Print E-mail
Proyecto Magister21
EnglishEste proyecto aparece con la vocación de encontrar soluciones a tres problemas acuciantes en la enseñanza de las matemáticas: un bajo rendimiento académico, hundimiento del nivel en los contenidos y el encaje de la informática en la docencia.
 
La finalidad de este escrito es exponer con brevedad hasta qué punto es útil para la enseñanza de ésta ciencia que sus contenidos estén informatizados.
LogoPlanteamiento

Hasta el presente podríamos decir que las nuevas tecnologías de la información se han introducido en el mundo educativo polarizándose hacia dos extremos: lo multimedia y la enseñanza a distancia. El primero comprende aquellos intentos orientados a presentar los materiales educativos dentro del formato audiovisual. Aquí podríamos incluir todo lo que sale del papel para pasar a lo analógico o digital: vídeos, cederrones, páginas web, etc. Por el otro lado encontramos las oportunidades que brinda Internet para enseñar en cualquier punto geográfico mediante materiales debidamente preparados y un alumno que mantiene contacto con el tutor por teléfono, ‘mail’, ‘chat’ o videoconferencia. Aún podríamos incluir una nueva tendencia intermedia y más actual, que mezclaría ambas posibilidades al incluir en el formato ‘web’ lo multimedia gracias a nuevos lenguajes de programación dedicados a este cometido y, sobre todo, mayor popularidad y ancho de banda en las comunicaciones IP.

Principalmente estos últimos, son esfuerzos costosos en tiempo y conocimiento de quien los crea (necesita dominar un medio con diseño programable). Pero sobre todo requieren de fuertes y arriesgadas inversiones económicas. Son tecnologías que se devalúan entre un 15% y un 20% anual por grandes cambios e imprevisibles saltos cualitativos. Así que los proyectos pueden quedar seriamente comprometidos en su desarrollo, perdurabilidad y sobre todo rentabilidad al quedar rápidamente obsoletos. De ahí que su creación acabe en grandes empresas o agrupaciones ‘free software’ muy dinámicas, donde los colaboradores aportan su tiempo libre y conocimiento al servicio de la comunidad que acude a sus recursos.

Ahora bien, la gran interconectividad que aporta Internet es un constante acicate motivador para nuevos proyectos y soluciones. Pero en educación sucede a veces que se aporta un producto con premura, justificado muchas veces más en sus costes y laboriosidad creativa que tal vez en su utilidad, pues está por ver hasta qué punto el profesor puede incorporarlos a sus currículos formativos. Quien acaba enseñando no es lo multimedia, sino el educador mediante la transmisión oral y presencial del conocimiento. Además, nadie puede aprender si anteriormente no ha sido educado en los costosos hábitos del conocimiento. Por eso la consecuencia natural es una cierta sospecha sobre la utilidad real de aquéllos materiales en el quehacer diario del docente.

Justificación

La enseñanza de las matemáticas siempre se ha fundamentado en esta secuencia: contenidos teóricos, ejemplos prácticos y ejercicios. Por eso la evaluación de los conocimientos adquiridos se ha realizado siempre con problemas que miden hasta qué punto el alumno domina tanto la teoría como las técnicas de resolución. No es difícil advertir entonces que el éxito en la asignatura guarda una proporción directa con el número de ejercicios realizados por cada alumno. Es decir, si evaluamos por la praxis, a más praxis más conocimiento. Ahora bien, esto sólo se produce, evidentemente, si la praxis es correcta, por lo que el profesor debe, después de enseñar los contenidos, corregir constantemente los ejercicios para que en la rectificación del error avance adecuadamente el conocimiento.

El profesor es pues el centro de la enseñanza, quien explica los contenidos y a continuación los corrige y evalúa. Pero por ser el centro es también el primer límite, pues consciente de que la praxis debe ser rectificada pondrá tantos ejercicios como él sea capaz de corregir. Y frente a una clase de 30 alumnos ya vemos que podrá corregir pocos. La solución comúnmente adoptada es enviar ejercicios a casa y que algún alumno o el mismo profesor los corrijan en la pizarra al día siguiente. Pero es cuando aparece con toda su fuerza el segundo límite, pues no todos los alumnos hacen los deberes. Es decir, cuesta progresar en los contenidos por no conseguir todo el éxito deseado en la praxis. Frente a estas dos contrariedades los docentes suelen adoptar dos soluciones: terminar los contenidos se entiendan o no, o bien retrasar el avance hasta que la mayoría entiende lo que se explica, supliendo la falta de trabajo en casa por más ejercicios en el aula.

Ambas soluciones hacen avanzar con dificultad el conocimiento. La primera por dejar fuera a la mayoría del alumnado y la segunda por el riesgo de recortar considerablemente los temarios. Por tanto, nos encontramos con la sensación de que año tras año se aprende menos, es más difícil enseñar y los alumnos arrastran peor formación en los cursos superiores.

Proyecto educativo

Planteemos ahora una solución. ¿Qué sucedería si el profesor pudiera evaluar continuadamente sin soportar el duro peso de las correcciones? ¿Y si esto lo pudiera hacer inmediatamente después de explicar cada contenido teórico? Se ve del todo imposible.

No es una utopía y aquí es donde entra la informática y el proyecto educativo magister21. Supongamos una clase donde cada alumno tiene un ordenador y el profesor otro. Inmediatamente después de explicar la teoría y unos pocos ejemplos los alumnos se disponen a hacer los ejercicios. Hasta aquí como siempre. Pero ahora aparece el ordenador, pues acuden a él para que les proporcione el enunciado de un problema, distinto para cada uno pero del mismo tipo y nivel de dificultad. A continuación resuelven en su libreta y escriben en una casilla de verificación el resultado obtenido. Corrige el ordenador y en caso de fallo da dos opciones más de respuesta, restando puntos en cada error. Mientras tanto, el profesor tiene en su monitor las estadísticas del rendimiento académico del aula y deduce inmediatamente el nivel exacto de comprensión de cada uno de sus alumnos. En función de esto decide avanzar o repetir lo explicado. Y así cada unidad teórica.

Además, el sistema es accesible desde Internet, de modo que los alumnos que necesitan más dedicación pueden continuar realizando problemas de refuerzo desde sus casas con el mismo método que en clase, y el profesor de nuevo controlar el rendimiento sin necesidad de esfuerzo añadido.

Conclusión

Como podemos observar, la informática no suple en ningún momento la labor del profesor. Todo lo contrario, es una herramienta que necesita de él y viene en su ayuda para que pueda evaluar continuamente y atender la diversidad de la clase por la precisa información sobre el rendimiento de cada alumno. El que más trabaja más aprende, pero el que realiza pocos problemas constantemente está forzado a ejercitarse, pues la dinámica normal le obliga a ello. Este sistema produce finalmente el efecto adecuado: se avanza con agilidad en los contenidos y con menos tiempo se aprende más por el exhaustivo análisis de la praxis y la gestión adecuada del conocimiento.

 

Marcos Martínez.

 

 

 

Last Updated ( Saturday, 28 March 2009 10:28 )